Kretina es aquel impulso que sentís al escupir en la cara a un político cuando entras al Congreso y lees el cartel “Prohibido escupir en el suelo”.
¿Hay algún lugar más adecuado para escupir que el rostro de Kretina?
Kretina es el criterio cuantitativo manejado por publicidad legislando sobre metafísica.
Kretina es la que nos obliga a subsidiar a todos los argentinos, las falopas animalizadoras de pobres, desde el “paco” hasta el “Fútbol para todos”.
Kretina es la propaganda que enciende el ardid pseudo metafísico, para aquellos ingenuos creyentes de la “soberanía popular”.
Kretina es aquella bacteria que se enfrenta a la teoría de las Ideas platónicas, porque si existe la idea de Bien-Verdad-Belleza, ¿Cómo podría existir una idea de Kretina? ¿Cómo podría existir una idea de pelo-barro-basura? ¿Podría existir una esencia de Kretina? ¿Porqué Kretina no sería arrastrada por la vorágine del devenir? ¿Cómo podría la innoble Kretina ser captada por la parte más noble del alma?
Si concebimos una Idea de Bien-Verdad-Belleza, podríamos sostener que esta Idea para ser lo que es, debe ser en su inmutabilidad, diferente a todo lo demás. Es decir, debe “no ser”, en este caso: Kretina, pueso que si cada Idea tiene una determinada dosis de ser, luego debe residir de manera indirecta allí, un infinito no-ser.
En ese infinito no ser, Kretina solo es la bacteria que lástima lo más elevado de nuestra alma. Kretina no tiene rango ontológico, es solo un epifenómeno de inodoro.
Para que los argentinos tiremos de la cadena del gran inodoro rosado al grito Justiciero y purificador de ¡Muera Kretina!
G. K.
2 ago 2010
¡Viva Platón! ¡Muera Kretina!. Episodio II.
Etiquetas:
Basura Kirchnerista,
Platón
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