

No puedo quitar aquella imagen de mis pensamientos (ella saltando un charco de agua, a la carrera, bajo la lluvia). Un arco IrIs que detenía la rutina y me adivinaba la respuesta de mágicos ensueños.
Digamos, nos inclinamos a seguir la luz del arco IrIs, lo bello; pero también nuestra voluntad busca lo contrario, el “acto imperfecto” como diría Santo Tomás, o “el hacerse menor de nuestra alma, puesto que no es reducible a la nada” en cuanto a su alejamiento del Bien Infinito, de San Agustín (a).
Digamos, nos inclinamos a seguir la luz del arco IrIs, lo bello; pero también nuestra voluntad busca lo contrario, el “acto imperfecto” como diría Santo Tomás, o “el hacerse menor de nuestra alma, puesto que no es reducible a la nada” en cuanto a su alejamiento del Bien Infinito, de San Agustín (a).
En la TV podemos contemplar esos colores brillantes que se asoman en la ciudad a través del informe meteoro-lógico, y en el instante siguiente prestamos atención a noticias mórbidas envueltas en Tinieblas.
Un almuerzo con ella en el shopping “Abasto”, y luego del café, ir a ver a unos cadáveres disecados que están en exposición en el hall central.
Un almuerzo con ella en el shopping “Abasto”, y luego del café, ir a ver a unos cadáveres disecados que están en exposición en el hall central.
Nos acercamos, no hay olor pestilente, no hay gusanos devorando la carne putrefacta en ese aquelarre químico de descomposición. Son cadáveres asépticos, así que no nos causa el mismo rechazo que un perro muerto maloliente en nuestro camino. La única diferencia es que no hay pestilencia. Será por eso que la “exposición” tiene un mórbido éxito en la ciudad.
Veo las miradas de las gentes que me rodean y pienso en las pupilas de mi gatito Agatón, las cuales se amplían para dejar entrar más luz a sus ojos, en la oscuridad. La mirada de mi gato busca luz.
Veo las miradas de las gentes que me rodean y pienso en las pupilas de mi gatito Agatón, las cuales se amplían para dejar entrar más luz a sus ojos, en la oscuridad. La mirada de mi gato busca luz.
“…es posible observar que, pese a que nos apartemos de la luz, la naturaleza ha dispuesto que la pupila se dilate al retirar el iris, en proporción a nuestra separación.
Ahora, en lugar de alejarnos solo un poco, imaginemos que nos apartamos totalmente de la luz; hay razón para pensar que la contracción de las fibras radiales del iris es proporcionalmente más grande; y que esta parte puede, en virtud de una gran oscuridad, contraerse hasta el punto de tensar los nervios que lo componen más allá de su tono natural; y así producir una sensación dolorosa” (b)
Para aquellos que transitan una antropología que no admite realidades superiores al hombre (decía San Agustín aquello de que “Si existe algo superior a la razón humana, Dios existe”); ver a cadáveres expuestos como atracción bizarra del “Circo de las tinieblas” en “gira desacralizada” por los templos del consumismo que tratan a los muertos como basura-mercancía, causa la impronta de que a estas gentes les duelen las miradas.
Y para estos existentes del plano estético, ajenos a la Ascesis, que se privan de mirar con los ojos del alma, aquel croar de ese Sapo nihilista hundido en el fango, se les revela aterrador: “mi prójimo es el infierno”, esa “Nada” de esos cadáveres expuestos entre las Tinieblas.
“En el orden físico decimos que la ceguera “es” un mal (en tanto oposición de privación); en el orden moral de la voluntad, que la injusticia “es” un mal, y en el orden metafísico deberíamos decir que el mal “es” la Nada” (c).
Una civilización neo-pagana desacralizada, que camina entre la desolación de las tinieblas de los shoppings, no sabe adonde va:
Una civilización neo-pagana desacralizada, que camina entre la desolación de las tinieblas de los shoppings, no sabe adonde va:
Diría Virgilio sobre el “Abasto”:
“Había un antro profundo, enorme, con ampia entrada,
rocoso, protegido por un negro lago las tinieblas de los bosques;
sobre el antro ninguna ave podia dirigir impunemente
el vuelo con sus alas; tal hedor se difundía
desde sus fauces y se elevaba hasta la bóveda celeste
y los patios de comida”
G. K.
a. San Agustín. La ciudad de Dios. XII.
b. Burke Edmund. De lo sublime y lo bello. XVI, Porque es terrible la oscuridad.
c. Caturelli. El Abismo del mal.
a. San Agustín. La ciudad de Dios. XII.
b. Burke Edmund. De lo sublime y lo bello. XVI, Porque es terrible la oscuridad.
c. Caturelli. El Abismo del mal.
5 comentarios:
Buenas reflexiones, Doctor. Mis saludos.
Gracias amigo!
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