En la saga de “Destino Final”, las escenas de las premoniciones son cada vez más logradas, garantizan 50 litros de sangre al menos (si no se llega a la cuota del viscoso líquido rojo, te devuelven el importe de la entrada, o quizás… alguien deba pagar el faltante).
En la saga, el destino final, se asocia a una tragedia de fatalismos diversos que de una u otra manera ingeniosa, terminan con la vida de alguien. No se hace alusión a un “destino final” en un sentido positivo, algo que perdure a través de las viscitudes de la vida y que como una caricia divina de Minerva a Odiseo, nos ofrezca otra oportunidad para llegar a Ítaca.
“Dust in the wind” advierte sobre el inicio del drama, tanto al comienzo de la película, como al final de la misma; no hay escape posible, es una sinfonía de pedagogía fatalista soberbia, donde Polifemo, Circe, las sirenas y Poseidón triunfan.
G. K.
En la saga, el destino final, se asocia a una tragedia de fatalismos diversos que de una u otra manera ingeniosa, terminan con la vida de alguien. No se hace alusión a un “destino final” en un sentido positivo, algo que perdure a través de las viscitudes de la vida y que como una caricia divina de Minerva a Odiseo, nos ofrezca otra oportunidad para llegar a Ítaca.
“Dust in the wind” advierte sobre el inicio del drama, tanto al comienzo de la película, como al final de la misma; no hay escape posible, es una sinfonía de pedagogía fatalista soberbia, donde Polifemo, Circe, las sirenas y Poseidón triunfan.
G. K.
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