9 nov 2010

De Jorge de Burgos a Chester. Felicidad. Sobre la Nación y los principios.




Querido Chester, te escribo desde el Monasterio cuyo nombre prefiero no hacer público. Tú sabes que allí tengo a mi resguardo la biblioteca que tantos crímenes han provocado, y no conviene que esas lecturas se conviertan en best sellers.

Sé que una de tus pasiones es la Argentina, y quizás este humilde escrito te ayude a pensarla.

Hay ciertas cuestiones necesarias para que exista una Nación, una de ellas es que sobre determinados temas tiene que existir un acuerdo tácito, no puede haber discrepancias.

Es decir, para que exista una Nación, la misma debe estar apoyada en ciertos principios que constituyan su identidad, su cultura.

No es posible tener dos principios sobre un mismo tema.

En el caso del tema de la “Ley Sodoma”, la opinión pública se dividió sobre un tema en el que debería haber un principio común entre los argentinos. Sin embargo se discutió sobre si hay una naturaleza humana por la cual, hombres y mujeres se atraen, o si no la hay, y por consiguiente, el hombre podría ser cualquier cosa: un travesti, transexual, homosexual, lesbiana, invertido, maricón, marica, etc.


Luego de la sanción de la “Ley Sodoma”, se impuso por la fuerza uno de estos principios por sobre el otro, puesto que no es posible lo Uno y lo Otro, sino lo Uno O lo Otro.

En una Nación los principios no se imponen, se comparten.


Jorge de Burgos

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